Al llegar al Portillón Mayor, cae la niebla y decidimos seguir adelante, sin perder a un guía. Es un infierno laberíntico, un canchal con piedras descomunales y un follón de mojones que seguir.
a las 12, tras cruzar el mayor glaciar de la Península
(el que suscribe usa por primera vez crampones y piolet, un viaje lleno de novedades, llegamos al paso de Mahoma -el que primero da, luego toma-(by Gabi). Algunos pasan, otros no. el guía y su cliente, padre de un niño al que creemos retrasado y que resulta ser un empollón, asegura que está a punto de llorar de miedo.Al bajar, perdemos al guía y al internarse de nuevo en el glaciar, el que suscribe sufre un pequeño ataque de ansiedad al darse cuenta de que si resbala, aparecerá en Tarragona, arrastrado por el Ebro
Cuando nos desorientamos, nos baja la niebla, llueve, graniza y Verdú se cae. Nos alcanza alguien y pensamos "este si que sabe, sigámoslo" y resulta ser el de la tirita del principio del día.
LLegamos a las 17:30 al refugio. Nos sentamos al sol en la hierba.Póker.





